miércoles, junio 04, 2008

Compañera...

Qué bien... Hace tiempo me puse a leer y a investigar en Internet sobre ellas, tomándome tiempo para descubrir sus gustos, sus necesidades y formas de ser. Hasta que el domingo pasado me llegó una... y ahora está conmigo, compartiendo mi casa. Yo la recibí con mucho cariño...

Después de trasladarla un par de veces, en una caja de cartón, en una tarde muy fría (esperé que no lo hubiera sufrido demasiado), llegó a mi hogar. Había estado pensando un nombre para ella todo el día, algo que sonara hermoso, sutil como ella... En el ascensor me vino a la cabeza, la curiosa y delicada forma de un estilo de poesía japonesa, y la llamé Haiku. Creo que le gustó, acorde a lo curiosa y delicada que es ella misma también.

Ahora me dedicaré a hacer malabares con la temperatura del ambiente, la humedad, la luz... Todo por que ella resista a tanto cambio de lugar, a tanto stress de traslado. A la mañana siguiente me premió con la apertura de un pimpollo, que en estos momentos ya es una flor hecha y derecha...



Anoche la dejé sola, y hoy casi no puedo esperar a verla y enterarme de cómo está, cómo siguen sus hojas, sus raíces, sus hermosas flores... Ha decorado todo mi ambiente con sus colores y su alegría, yo no puedo más que intentar devolverle la belleza con cuidados y atención... Qué planta hermosa!*




*Orquídea Phalaenopsis

1 comentario:

Ignacio Ezequiel Cattoni dijo...

Y sip!! Te dije que alguna vez iba a pasarme por aquí!!
Me alegro lo de tu planta... Aunque ya sabés que opino yo de ella y su dudosa utilidad jajaja