miércoles, abril 15, 2009
DIA 8: DIA DE RELAX
Después de algunas averiguaciones, salimos con un pequeño bolso hacia Lagoa Verde, por una trilha poco señalizada y repleta de insectos famélicos. Tan poco señalizada, que a pesar de las claras indicaciones que nos habían dado, no llegamos. En un momento el camino se dividía en 3, seguimos un poco uno de los caminos y terminamos en propiedad privada. Lentamente retomamos el principal, e íbamos a seguir otro de los caminos pero… resulta que no habíamos llevado agua, elemento que se estaba volviendo esencial en aquellos momentos en que el calor nos estaba ahogando. Así que, algo frustrados, pegamos la vuelta. En compensación por el final trunco de nuestro paseo, fuimos recompensados al ver una pequeña ardilla en el camino, que nos vio llegar, y después de unos segundos en que tanto ella como nosotros permanecimos inmóviles y sorprendidos, subió a toda velocidad a los árboles. La seguimos con la vista un poco más, pues no se escondió, sino que desde allá arriba nos miraba curiosa, tal como nosotros a ella.
Apenas llegamos a la playa grande, justo detrás de una enorme roca, vimos que el mar traía un cangrejo bien grande y rojo. Lo vimos caminar unos segundos sobre la arena, y luego volvió a irse con la ola siguiente. Seguimos caminando un poco más y finalmente nos tiramos bajo la sombra de una palmera, frente a lo de Tony Montana. Tomamos una guaraná bien fría, comimos nuestros snacks de cebolla y nos dimos un hermoso chapuzón en el mar.
De camino, paramos una vez más, en Bar da Nena, un lugar muy pintoresco. Tomamos unas cervezas, mientras veíamos que llegaban a Araçatiba unos músicos, que ahí mismo en ese bar, comenzaron a juntar mesas y a consumir grandes cantidades de alcohol.
Al final volvimos a nuestra posada, donde comentamos con el dueño, cómo nos habíamos perdido. Mientras almorzábamos unas papas fritas con rabas, Gabriel arreglaba con el hijo, a ver si esa misma tarde nos podía llevar hacia Lagoa Verde. Luego de almorzar y ver cómo el día se iba poniendo nublado, arreglamos con él para salir al día siguiente, por la mañana.
Disfrutamos una siesta y más tarde salimos a caminar por la playa grande. Nos detuvimos en la pousada Encanto da Ilha, en el restaurante. En una mesita frente al mar, tomamos unas cervezas y un delicioso jugo de abacaxi.
Caminando por la playa, en el camino de vuelta a la posada, vimos que estaban armando una pequeña tarima, con bancos y sillas de espaldas al mar. La música que sonaba por unos parlantes indicaba que se trataría de alguna celebración religiosa. Luego de la ducha ordenamos un poco, descansamos otro poco y luego bajamos a cenar.
La cena fue bestial y abundante: pescado a las brasas acompañado de ensalada, arroz, feijão, farofa (harina de mandioca tostada o frita en el mismo aceite de la comida) y un caldo con camarones. Cuando terminamos, no nos podíamos ni mover. Después caminamos un cachito por la playa, pero volvimos enseguida, mientras escuchábamos los efusivos cantos y rezos de la celebración más allá. Casi todos los restaurantes de las posadas estaban cerrados. Volvimos con Gabriel, le compramos unas latas de cerveza y un agua grande, y subimos a disfrutar de nuestro balcón. Mientras hacíamos tiempo esperando digerir un poco antes de acostarnos!
DIA 7: AL OTRO LADO DE LA ISLA
Llegamos a Angra, después de dar varias vueltas, sin saber dónde encontrar un barco que nos llevara a Araçatiba, volvimos al muelle en el que habíamos desembarcado (el de pescadores). Todos los barcos que iban hasta allí habían salido más temprano, apenas media hora antes de nuestra llegada. Parecía que íbamos a tener que esperar hasta el mediodía para que alguien pudiera alcanzarnos; ya habían pasado 2 horas desde nuestra llegada al continente. Después de tener a todo el muelle de pescadores informado sobre nuestras intenciones de viaje, conseguimos, gracias a un pescador amigo que encontró un barco para nosotros, un pequeño barquito pescador que ya estaba saliendo. Pastel en mano, subimos contentos.
Ahí mismo en la posada, una vez que desparramamos todas nuestras cosas por el cuarto, bajamos a almorzar unas riquísimas rabas con salsa. Después fuimos caminando hacia Araçatibinha, en una trilha corta y sin esfuerzo. Mientras caminábamos íbamos viendo otras posadas y campings (todos en lugares un poco más incómodos para llegar, mucha pendiente).
lunes, abril 06, 2009
DIA 6: LICUADORA MARINA
A las 10.15 ya pudimos subir a la escuna, antes pasando por otras tres escunas para llegar a la nuestra. Fue el barco más grande en el que hicimos un paseo.
Finalmente llegamos a Ilha Jorge Grego, en una parada para mergulhar, sin desembarcar pues no había playa. Luego de luchar contra mi máscara de snorkel, pudimos ver unos cuantos peces de diferente tamaño y colores, y más tarde volvimos a subir al barco.
Había sido un viaje muy movido y ahora el sol terminaba de freír nuestros cerebros, así que buscamos al menos una leve sombra mientras nos refrescábamos en uno de los ríos. Después de un minúsculo descanso, caminamos casi hasta llegar al otro río.
Aquí se juntaban todos, para subir al bote a motor, y finalmente al barco. Pudimos armar nuestros sandwiches y lo comimos a duras penas, largamente zamarreados por las enormes olas. Para quien no estuviera acostumbrado a viajar con tanto movimiento, o a pasarse el día en el agua, la experiencia se estaba haciendo difícil.
La última parada de nuestra excursión fue sobre un lado de la gran Lopes Mendes, para otro rato de mergulho bajo el cielo que ya comenzaba a nublarse. Nosotros ya teníamos muy pocas ganas, además de que nos había dado un poco de frío, así como otras personas que también quedaron en la escuna por esas razones o porque se sentían mal por el viaje. Pero hubo quienes, emocionados por la probabilidad de ver tortugas marinas, no lo pensaron mucho y saltaron a nadar.
Un hombre de la tripulación del barco, que anteriormente había jurado y perjurado que allí veríamos las esperadas tortugas, se lanzó en búsqueda de alguna, frente a al poco éxito de los pasajeros. Lamentablemente para el pobre animal, encontró una y no tuvo mejor idea que acercarse al barco, tortuga en mano, levantándola en alto como si fuera un trofeo, para que todos pudieran sacarle fotos. A pesar de la emoción de muchos, fue muy triste ver cómo la asustada tortuguita cabeceaba y movía desesperadamente las aletas, intentando volver al agua. Cuando finalmente la soltaron, se alejó de nosotros a gran velocidad. Sinceramente creo que no hay necesidad de molestar de esta forma (o de ninguna otra) a un animal, por el simple hecho de agradar a un grupo de turistas, para que tengan su foto del animalito exótico… Este tipo de actitudes nos aleja cada vez más de la conciencia ecológica que deberíamos tener, si en verdad nos interesara conservar un paraíso como Ilha Grande o cualquier otro. La observación de animales en su hábitat natural, el aprendizaje y el placer obtenido de esto, es perfectamente posible, pero evitando un contacto abusivo que pueda dañar o traumatizarlos de algún modo y conservando el mayor respeto por la naturaleza. Un respeto que durante muchos años, incluso hasta el día de hoy, lamentablemente no resulta fácil de encontrar en todas las personas.
Una vez que estuvimos todos nuevamente arriba de la escuna, pegamos la vuelta hacia Abraão. Esta vez el barco se sacudió todo lo posible, era como viajar en una coctelera o licuadora. Muchas personas se sintieron mal o mareados, ya que la escuna se movía de adelante hacia atrás, de un costado a otro, y no era nada fácil mantener el estómago en su lugar… Durante una hora, aproximadamente, viajamos así. Por suerte no me sentí mal, aunque de todos modos se tornaba molesto viajar tanto tiempo a los sacudones.
Al fin llegamos a Abraão, pisamos tierra firme después de un largo viaje, ya que llegamos a las 18.30. Fuimos directo a darnos una tranquilizadora ducha en la posada, pero antes compramos los pasajes en el mismo puesto “Agua Viva”, para retornar al continente mañana, a Angra dos Reis. De esta manera podríamos visitar el otro poblado que nos interesaba: Araçatiba.
Salimos por Abraão, intentamos hablar por teléfono pero no había conexión con el satélite, y no pudimos. Fuimos a despedirnos de nuestro restaurante preferido, Pizzaria da Praia, y cenamos filet de pollo. Luego paseamos un poco, compramos algunas cosas más. Vimos un caracol enorme y tuvimos que ayudarlo a llegar a las hojas, pues estaba justo en medio del paso de la gente, en plena oscuridad! Estábamos tan mareados por el largo viaje en barco, que sentados inmóviles sentíamos que todo se movía a nuestro alrededor. Por eso nos fuimos a dormir temprano esa noche, ya que al día siguiente nos esperaban más viajes.
DIA 5: CAMINATA A LA ARGENTINA
A los pocos minutos de caminata llegamos a Poção, un bellísimo pozo natural de agua (calculo que procedente de la cascada, o de su misma fuente), en el que bañaban a los esclavos en tiempos antiguos. Ahí nos dimos un reparador chapuzón. El agua estaba helada pero hacía tanto calor que no nos importó.
A partir de allí, el camino hacia la Cachoeira comenzó a hacerse más difícil, pues había varias subidas que quitaban el aliento, sobre todo por el calor que hacía y la humedad agobiante. Luego de una hora y media de caminata, descubrimos que encontrar la cascada no era tan fácil como pensábamos. Después de una subida de aproximadamente 100 m pero muy empinada y a pleno sol, nos encontramos con dos o tres grupitos de personas (en su mayoría, argentinos) que tampoco daban con el camino correcto, ya que había varios caminos que parecían marcados pero no llevaban a la cascada. Como si eso fuera poco, escuchábamos ruido de agua… Cuando estábamos casi todos a punto de decidir dar media vuelta y tomar el camino a la playa, fuimos “rescatados” por un guía de otro grupo que pasaba por ahí. Muy amablemente nos fue guiando a nosotros también.
Finalmente, media hora después y luego de ser reagrupados como dos veces más por desviarnos del camino (cual ganado vacuno), llegamos a la bendita cascada. Sinceramente, para todo lo que nos había costado llegar hasta allí, no me pareció ni tan imponente ni tan linda… Intenté entrar al agua pero, a pesar del calor, estaba helada y la cantidad de personas que había y de piedras resbalosas en el fondo, me hicieron salir enseguida. Solamente nos refrescamos un poco. Comimos nuestros snacks mirando cómo algunas personas hacían rappel desde arriba de todo, y cómo otras se acercaban al pie donde caía el agua para sacarse alguna foto.
Alrededor de las 15.30 salimos de la playa en un barquito y muy pronto llegamos a Abraão. Compramos unos sandwiches en Pães & Cia, que llevamos hasta la posada y comimos allí. Más que deliciosos! Luego ducha y un poco de televisión, mientras afuera caía una lluvia que parecía no querer parar jamás. Vimos el Pájaro Loco en portugués, hasta que llegó la hora de la cena (20.00 hs), nos pusimos nuestros pilotines y salimos a comer. Fuimos a Dom Pepe (el restaurante de la posada del mismo nombre). Comimos una pizza entre los dos, mitad pollo con queso catupiry y la otra mitad con bacon, champignon y ajo. El grosor de la pizza es cercano al de una hoja canson, pero hay que decir a su favor que está condimentada a las mil maravillas, con cantidades generosas de cada ingrediente. Acompañamos con soda y más tarde una caipirinha rica pero a temperatura natural… Matadora.
Nos fuimos a la posada a dormir… Tal vez por el día difícil, me tocó tener una noche entrecortada, y se ve que la pizza no fue suficiente para mi estómago, ya que en plena madrugada tuve que atacar uno de los pancitos de nuestro frigobar.
jueves, abril 02, 2009
DIA 4: “LA” PLAYA
Casi puntualmente a las 9.30 salimos en un barco (mucho más pequeño que el anterior), y luego de unos 45 minutos llegamos a Pouso, una playa desde la que había que caminar hasta llegar a Lopes Mendes (las olas son muy grandes aquí, por lo cual los barcos no pueden detenerse demasiado cerca). La trilha Pouso – Lopes Mendes es corta y relativamente fácil, diría que apta para todo público. En el camino vimos diversas plantas hermosas, mariposas gigantes y pequeñas, de varios colores, entre otros bichos menos agradables pero impresionantes también (arañas y hormigas, de inusitado tamaño). Después de aproximados 25 minutos (contando los demorados en sacar alguna foto) de caminata y extremo calor, llegamos…
El mar es bastante más fresco que las aguas de playas más al norte de la isla, pero igual con el calor que hacía, nos metimos bastante. Nosotros elegimos una sombrita natural (algunos creo que alquilaban sombrillas) de algunos árboles frutales que no supimos qué eran, y descansamos allí hasta más o menos las 2 de la tarde. Almorzamos los sándwiches que habíamos llevado y compramos una coca a uno de los que vendían bebidas (entre otras cosas) ahí en la playa (se llevaban las heladeritas hasta allá).
Podíamos regresar a Abraão en tres horarios diferentes, ya incluidos en el paseo, pero el primero de todos salía a las 15.30. A Pouso llegamos alrededor de las 14.30, así que teníamos tiempo para pasar allí. No nos metimos en el mar pues ahí paran muchos barcos y el agua queda con residuos, pero seguro que si caminábamos un poco encontrábamos algún lugar más lindo para bañarnos. De todos modos, apenas salimos de la trilha, un muchacho con un bote nos ofreció traslado, unos 150 metros, hasta un restaurante flotante. Aceptamos casi sin pensarlo dos veces, y subimos al botecito (con cangrejito incluido que nos miraba, asomándose por debajo de un tablón), que fue tirado a través de sogas y polea por el muchacho de la orilla. Para recuperarnos de tanto calor, tomamos unas cervezas bien heladas y comimos un pastel riquísimo de carne.
En la posada descansamos un poco, nos duchamos y salimos a pasear nuevamente por Abraão, comimos un pastel en el Lanchonete Aconchego. Muy ricos! Seguimos paseando y más tarde tomamos un helado mirando el mar, que compramos en un local pequeño frente al muelle. Lo venden por peso pero autoservice, es decir, uno elige el vasito, se sirve el helado, le pone por arriba lo que quiera (salsas varias, galletitas, crocantes, cerezas, chips de chocolate, etc.), lo lleva a pesar y paga (R$ 3.30 x 100 gramos). Dimos una vuelta más al pueblo, esta vez por otras callecitas, y nos sentamos un rato en un banco bajo un árbol.
Más tarde ya cenamos, volvimos a Pizzaria da Praia, tomamos unas cervezas, rabas y después unas riquísimas y heladas caipirinhas. También pedimos una piña colada, la más rica que hemos probado hasta ahora. Paseamos un poco por el muelle de noche, y a la vuelta hacia la posada, en un puesto sobre la calle, comimos unas brochettes de pollo con farola (R$ 3 c/u)… que compartimos con un par de perritos luego de que nos observaran largamente comer nuestros pinchos, con unos ojitos que no pudimos resistir… A duras penas pudimos evitar que nos siguieran hasta la posada.
DIA 3: PRIMER PASEO EN BARCO
Eran alrededor de las 10.30 cuando salimos en la escuna Golfo I. El sol estaba fuerte ese día, hacía mucho calor y en el barco había mucha gente, por lo que fue un alivio el viento fresco del mar. Saliendo de Abraão, enfrente del muelle pero lejos, paraba un enorme crucero.
La primera parada fue Lagoa Azul, un precioso lugar de agua azul transparente, donde hicimos un buen rato de snorkel (mergulho) entre los peces que se acercaron al barco casi instantáneamente. Maravilha… Esta fue la primera vez en mi vida que hacía snorkel. Disfrutamos de una hora nadando y descubriendo el fondo lleno de corales y diferentes peces, hasta que nuevamente fuimos llamados al barco.
Después de un lindísimo chapuzón en el mar, nos acercamos a uno de los restaurantes y comimos un helado. Un rato más tarde ya todo el mundo subía al barco, por lo que también nosotros subimos.
Una vez llegados a Abraão, a eso de las 16.30, pasamos por el mercado en busca de posibles provisiones para el día siguiente, pues no sabíamos qué excursión haríamos. Luego de una ducha reparadora, salimos a dar una vuelta por el pueblo, compramos algunos regalos para las familias, dejamos todo en la posada y volvimos a salir, esta vez para cenar.
En una especie de restaurante Fast Food casi al lado de la Iglesia, cenamos un menú de pescado frito, que venía con arroz, feijão y papas fritas. Acompañamos con cervezas bien frías y más tarde nos tomamos allí mismo unas caipirinhas (económicas pero en vaso bien pequeño…), bastante fuertes. Volvimos a la posada, nos entretuvimos un rato con CQC Brasil… y a dormir!
miércoles, abril 01, 2009
DIA 2: LA ISLA
Subimos al catamarán muy descompuestos por el calor agobiante de la ciudad y la caminata, pero apenas zarpó el aire de mar nos hizo sentir mejor. En apenas 45 minutos llegamos a la isla! Desembarcamos en un nublado Abraão y encaramos hacia Solar da Praia, nuestra primera opción de hospedaje. Pero estaba todo lleno, así que nos dirigimos en búsqueda de nuestra segunda opción: Pousada Dos Meros. Por suerte, encontramos ahí una hermosa habitación en el piso de arriba, por R$ 120 la noche, con ventilador, aire acondicionado y frigobar.
Volvimos a la posada y subimos a nuestro cuarto: muy lindo, todo decorado en tonos azules. Acomodamos un poco nuestro equipaje (léase: lo arrojamos por ahí) y salimos nuevamente a caminar.
Con los bolsos hechos tal como venían desde el viaje en avión, fuimos en búsqueda de Abraãozinho, una playa cercana donde no hay tanto barco y uno puede bañarse más tranquilo. En ojotas, sin agua, ni una lona o toallón, ni nada, atravesamos una trilha que podría decirse fácil teniendo el calzado adecuado o cualquier cosa que no se escapara de nuestros pies. Tardamos cerca de 30 minutos en llegar, pasando antes por otras tres playas: da Júlia (llena de gente), Biquinha y Crena.
Como en un dejá-vu, volvimos a buscar un lugar donde almorzar, y pronto encontramos un techo y mesas libres en Rei da Moqueca, un pequeño restaurante que da sobre la playa. Comimos unos sandwiches de “tudo” con papas fritas y cerveza helada. Ya comenzamos a desarrollar un gusto por la Skol. En brevísimos instantes se largó el diluvio sobre Abraão. Tanto llovió, en tan poco tiempo, que casi sin darnos cuenta terminamos comiendo con los pies en agua. Después del almuerzo, nos pusimos nuestros pilotines (de bolsa de residuo) y partimos.
De camino a la posada compramos unos nuevos pilotines, provisiones en el mercadito en diagonal a la iglesia (para el almuerzo del día siguiente y para llenar un poco el frigobar). Nos pegamos una linda ducha, descansamos algo así como una hora y salimos a pasear por la villa. Contratamos en un puesto turístico de esos que están frente al muelle principal, la excursión a Lagoa Azul, que haríamos al día siguiente.
Vuelta a la posada, mientras intentábamos bajar la bestial cena, compramos un pareo para la playa y hablamos por teléfono en el ciber que hay apenas pasando la iglesia. Un poco de televisión y unas latas de cerveza Skol, y a dormir.
DIA 1: LLEGANDO
Subimos al pequeño avión de Gol. El vuelo fue muy bueno, arriba nos dieron un sandwich y unas bebidas a cada uno. Disfrutamos mirando por la ventanilla. Hizo conexión en Sao Paulo, y a partir de allí se puso muy movido e inestable el viaje, pues había muchísimas nubes y algo de lluvia. Bastante incómodo para nuestros desacostumbrados estómagos. De todas formas, luego de aproximadas 3 horas, desembarcamos en el aeropuerto de Rio de Janeiro.
Rio nos recibió con esas lloviznas finas pero constantes, mucho calor y una terrible humedad, por supuesto. Un pequeño micro nos llevó al interior del aeropuerto, donde buscamos nuestro equipaje. A la salida estaba esperándonos el conductor del transfer de Angratours que ya habíamos contratado en Buenos Aires. Nuestro primer contacto con el idioma en su forma habitual: no entendíamos nada, tuvimos que preguntarle todo dos veces.
lunes, marzo 30, 2009
VACACIONES EN ILHA GRANDE, BRASIL
Esta vez no visité mi tan amado Noroeste argentino. Elegí un destino bien diferente, que tal vez no pueda repetir en algunos años... pero que valía completamente la pena.
A lectores no habituales de mi blog, que puedan llegar aquí en búsqueda de datos sobre este lugar, advierto sin ánimos de desalentar la lectura:
En este espacio me permito expresar mis vivencias y opiniones, sin influencias ajenas.
No lo hago para otros sino para mí misma, por el placer que me produce escribir, tanto como viajar.
Es por esto que no se encontrarán con datos estadísticos ni hechos irrefutables, sino con los gustos personales de su autora.
Es imposible que dos personas que estuvieron en el mismo lugar, a la misma hora y con los mismos cinco sentidos despiertos, obtengan la misma experiencia. Las diferencias siempre son dadas por el mundo interior de cada uno.
Habiendo aclarado esto, agrego que me alegraré de poder ayudar a quien lo necesite, siempre y cuando tenga el conocimiento.
Resumiendo el viaje:
Fueron las primeras vacaciones en pareja que paso, fuimos con tanto dinero como pudimos ahorrar durante todo el año anterior. Gastamos algunas veces de más, por la no preocupación por el dinero (cuando viajamos, vale aclarar) que nos caracteriza a ambos. Si sentíamos que valía la pena, lo hacíamos sin pensarlo dos veces. Estoy segura de que muchos otros viajeros habrán encontrado precios infinitamente mejores que los nuestros. Nosotros no nos molestamos en buscarlos demasiado.
De 12 días en Brasil pasamos 2 en viaje (el primero y el último), 1 en Angra, 5 en la Villa de Abraão y 4 en Araçatiba.
Conocimos Abraãozinho, Lagoa Azul, Japariz, Saco de Ceu, Pouso, Lopes Mendes, el circuito de Abraão (Poção, Aqueduto), Cachoeira da Feticeira, Praia Feticeira, Ilha Jorge Grego, Dois Rios, Caxadaço, Araçatibinha, Lagoa Verde, Aventureiro (paseando los ojos por Itaguaçú, Vermelha, Provetá y Dos Meros, que quedaron pendientes para alguna otra oportunidad).
NOTA: Todo nuestro viaje fue armado por nosotros mismos, en base a la información recopilada en 3 sitios de Internet. Los comparto (también se encuentran sobre el costado derecho, en la sección de LINKS):
http://blog.deviajeabrasil.com/
http://www.ilhagrande.org/
http://www.ilhagrande.com.ar/
jueves, enero 08, 2009
Mi historia con las orquídeas
Y ese momento se dio cuando mi vida comenzó a cambiar drásticamente. A principios de este año, después de terminar de cursar mis estudios universitarios y comenzar a trabajar de manera estable, fue que decidí buscar mi propio lugar donde vivir. Así de sopetón y sin ni siquiera haber ahorrado lo suficiente, encontré el pequeño departamento soñado y me mudé. También de repente fue que llegó mi primera Phal, a fines del otoño, una pequeñita híbrida con sus hermosas y pequeñas flores rosadas con líneas fucsias y un color mucho más intenso en el labelo. Una princesa. Sobrevivió 3 viajes por la capital en el mismo día, dentro de una caja de cartón, luego de lo cual llegó a mi hogar. Le puse por nombre Haiku, bella, de forma curiosa y delicada, como uno de esos poemas japoneses.
Comencé a hacer malabares con la temperatura, la luz, la humedad y los riegos, para que su bonita presencia no me abandonara. Con algunos traspiés, lo logré. Y meses después, luego de intensas charlas en el foro, decidí visitar mi primera exposición de orquídeas… y comprar otra! Así fue que Kotton, de flores blancas como el algodón, llegó a mi casa. Una phal de vara alta y hojas largas, repleta de raíces que salían de la maceta hacia todos lados, con enormes flores abiertas y varios pimpollos. Hoy tiene sus 7 flores abiertas (3 de ellas en casa) y luce radiante.
Sigo en camino, aprendiendo de todo para hacerlas más felices y que no quieran irse! Hasta ahora, todo sale bien y convivimos en paz. Cada día me dan más ganas de una nueva, otros pétalos redondeados, de algún otro color… Todo da a entender que, seguramente en pocos años, termine con varias de ellas ocupando parte de mi casa o, por qué no, un cuarto entero!
miércoles, noviembre 05, 2008
Nueva compañera
Grande y majestuosa... Así era al llegar a casa.

Nueva compañera para la pequeña Haiku y para mí... Una bella presencia más en mi humilde hogar. Así se ve ahora, con sus 7 flores abiertas y radiantes!
miércoles, junio 04, 2008
Compañera...
lunes, marzo 17, 2008
VACACIONES: DIA 11
Atocha, Tupiza y Villazón – Bolivia
Super dormidos y con un frío terrible, nos levantamos en plena madrugada para llegar 5.30 a tomar el micro que nos llevaría hasta Tupiza. A duras penas calentamos agua para el mate, golpeamos todas las puertas del hostel para despertar al sereno y corrimos con todo y mochilas. Un inmenso olor a “absolutamente todo” nos invadió en el micro. Traté de no pensar y sólo dormí mientras las piedras y el ripio me acunaban.
Hicimos una breve parada en Salo, para ir al baño (al río, mejor dicho) y comer algo. Una chica y yo compramos pan casero y queso de cabra, para hacernos sanguchitos en la camioneta. Hice malabares con la navaja para abrir el pan y cortar el queso, finalmente estaba muy pero muy rico.
Subimos al micro… Un lío inmenso de gente que se quejaba pues se habían sobrevendido los asientos por 2, y hasta por 3 veces. Calmadas las aguas con las tranquilizantes palabras del conductor: “Vamos que si no se apuran no salgo, porque los caminos están en muy mal estado!”, partimos hacia Villazón. Me tocó viajar atrás de todo, mareada, cansada, con hambre… Supuestamente llegábamos a Villazón en 3 horas… que fueron 4.
Bajamos del micro en plena oscuridad y lluvia de la frontera, me tomé unos minutos para recuperarme del mareo y caminamos hasta el Puente Internacional. Luego de casi pasar la noche en “ningún lugar” porque los de migraciones ya habían apagado todo, llamamos a nuestra hermanita que cumplía años desde la frontera, y pasamos a La Quiaca, fuimos a cenar (yo nada, por supuesto) y luego a acomodarnos en el hotel de antes, para finalmente dormir!
viernes, marzo 14, 2008
VACACIONES: DIA 10
Salar de Uyuni - Bolivia
No pudimos hacer la excursión de 3 días en la que se recorre la mayor parte del salar, pero lo que vimos de todos modos nos impresionó. Paramos primero a ver dos pequeños museos de sal, con artesanías y puestos de feria afuera. Volvimos a subir a la camioneta, ya entrando más, y luego paramos al lado del Hotel de Sal, a almorzar. Un rico arroz con vegetales y pollo, aunque poco abundante para los que éramos. Recorrí lo más que pude, con los ojos detrás de los anteojos de sol para poder ver, con sandalias para no lastimarme los pies con los cristales que se habían formado. Había llovido hacía muy poquito y el salar era casi todo completamente agua.
Empezamos a pegar la vuelta un par de horas después de comer, y viajamos en el techo de la camioneta, para disfrutar más la vista. Fue excelente. Al llegar nuevamente a Uyuni, ya no teníamos demasiado que hacer. Mi hermana y yo nos lavamos los pies en palanganas en la terraza del hostel y salimos para ir a comer algo. El almuerzo nos había llenado sólo el agujero de las muelas. Paseamos por la ciudad, sacamos pasajes para Tupiza la mañana siguiente a las 6, un poco de llamados, Internet y volvimos a comer, esta vez, para la hora de la cena. A dormir temprano… había que madrugar!
VACACIONES: DIA 9
Uyuni – Bolivia
Me despierto. Se me seca la garganta y no puedo respirar. Esa fue la única razón por la cual me levanté temprano y no dormí hasta el mediodía. Miento. La otra razón era porque quería ver si podíamos hacer la excursión al Salar ese mismo día. Lamentablemente no fue posible, porque necesitábamos ser 7 personas para que la 4x4 saliera, y nos faltó quórum… y tampoco desayunar en el hostel, ya que teníamos que avisar la noche anterior para que lo prepararan.
Salimos a comprar galletitas y agua para unos mates de desayuno. Luego a pasear por Uyuni. En el camino nos volvimos a encontrar con unos chicos del tren, que buscaban hacer también la excursión al Salar. Coordinamos con ellos para el día siguiente y los confirmamos en la agencia. Todos juntos fuimos a almorzar a un restaurant que pronto se nos convertiría en hábito… Los spaghetti cuatro quesos estaban muy buenos.A la tardecita, después de una mini siesta, caminamos todo Uyuni hasta el cementerio, enclavado en un paraje totalmente desolado, donde parecía terminar el paisaje como un escenario de una película. Al volver al hostel, sentí que había caminado extensos kilómetros y no sólo un par… El cansancio se siente más rápidamente a mayor altura, y éstos son
VACACIONES: DIA 8
De
Bolivia
Me desperté temprano con la partida de mi amor. Algo más dormí pero no demasiado, ya que aparentemente estaba peor del estómago que el día anterior. Fui a despertar a los chicos y desayunamos en la puerta de la habitación, “haciendo cordón”. Después del desayuno hicimos tiempo ahí mismo, guardamos todas nuestras cosas y nos dispusimos a esperar la hora de almuerzo, después de lo cual cruzaríamos a la hermana Bolivia. Sin embargo, adelantamos el almuerzo en seguida, pues se largó a llover lindo.
Al ratito, cargamos nuestras cosas bien cubiertas del agua, y partimos al Puente Internacional. Después registrarnos y de que Aduana nos dijera cualquier tongo acerca de nuestras cámaras de fotos, seguimos derecho a registrarnos en la parte boliviana. En minutos nomás, volví a estar fuera del país… ah, y con dos horas menos que en Argentina!
Una vez pasadas las 3 primeras horas de hermosos paisajes, montañas, precipicios, cielos increíbles y fotos sacadas a través de la ventanilla, es cuando comienza a hacerse lento el viaje, y a uno empieza a molestarle el asiento acolchado pero que no se reclina, el pasajero de adelante, el de atrás que abre la ventanilla hasta arriba y te hace comer tierra, el mozo de a bordo que no para de ofrecer cosas y la televisión que pasa música que en tu vida se te hubiera ocurrido escuchar. Así fue que después de una película con mucha violencia y tiros, siguió el compilado de Raphael, Tormenta y los Pimpinela. Más tarde otra peli llamada “Bubble Boy”… un triste delirio, para terminar con “El tesoro perdido”, Disney con el pancho de Nicolas Cage.
Pasada la medianoche llegamos a Uyuni, rastreamos nuestros bolsos en un gran pasillo donde los habían tirado todos, y salimos de la gran estación para dirigirnos al Hostelling International, donde nos íbamos a hospedar, según referencias que nos habían dado antes. Pagamos la habitación y nos arrojamos en las enormes camas de plaza y media, con resortes metálicos en el elástico… Un placer dormir así.
VACACIONES: DIA 7
No tengo mucho más que decir sobre esta parte de mi viaje. Este fue para mí un día de tranquilidad, reencuentro y paseos que no hicieron más que ayudar a que pudiera olvidarme un poco de mi malestar (mi estómago parecía no querer curarse) . Viví un precioso día de sol y nubes, una tarde fresca y descansé todo lo que necesitaba… tal vez hasta un poquito más que eso.
Cenamos en una parrilla. Yo sólo comí un poco de pollo, que como estaba tan salado, no tuve el gusto de disfrutar. Pero a los demás pareció encantarles la gran parrillada!
VACACIONES: DIA 6
Humahuaca – Jujuy
No dormí nada bien. Aparentemente las empanadas de la cena me cayeron como piedras, y me intoxiqué… por eso el dolor de cabeza tampoco se me pasó en toda la noche… A mi hermana tampoco le cayeron muy bien, pero estaba mejor que yo. Tanto era así que se me confundieron desayuno y almuerzo: para ambos fue galletitas de agua con dulce de membrillo, acompañadas por un té. Dormí una pequeña siesta después de almorzar.
Volvimos a la casa a cocinar. Yo cené arroz con queso, como para ingresar algo más copado a mi estómago. Menos mal que no compartí los fideos con los chicos, porque les quedaron espantosos! Era como un gran engrudo con colorante y fideos… A pesar de que había dormido de a ratos durante todo el día, seguía teniendo ganas de dormir… Acopié un poco de energías para acompañar a mi hermana que tenía ganas de visitar alguna peña, pero las que vimos estaban cerradas, y mientras los chicos seguían caminando y se largaba a llover, las dos volvimos a dormir a la casa… casi corrimos por las escalinatas del monumento cuando empezó a cortarse la luz de toda la ciudad, un ratito y volvía… tétrico!
jueves, marzo 13, 2008
VACACIONES: DIA 5
Humahuaca – Jujuy
Esta ciudad cuyo nombre deriva de los indígenas que habitaron toda la zona de
Una vez llegadas, caminamos un poco hasta que encontramos un local de artesanías que promocionaba hospedaje con un cartel en la puerta. Preguntamos y un pequeño niño nos condujo a la casa, muy bonita y económica, con varias camas, a 2 cuadras de la terminal y a 2 del monumento. Nos instalamos, charlamos un poco con quienes ya estaban ahí parando. Al rato nos encontramos con unos chicos que habíamos cruzado en Purmamarca, y junto con algunos recién conocidos en la casa, partimos a una excursión llamada Peña Blanca.
