Última flor abierta en casa
Octubre
No pudimos hacer la excursión de 3 días en la que se recorre la mayor parte del salar, pero lo que vimos de todos modos nos impresionó. Paramos primero a ver dos pequeños museos de sal, con artesanías y puestos de feria afuera. Volvimos a subir a la camioneta, ya entrando más, y luego paramos al lado del Hotel de Sal, a almorzar. Un rico arroz con vegetales y pollo, aunque poco abundante para los que éramos. Recorrí lo más que pude, con los ojos detrás de los anteojos de sol para poder ver, con sandalias para no lastimarme los pies con los cristales que se habían formado. Había llovido hacía muy poquito y el salar era casi todo completamente agua.
Empezamos a pegar la vuelta un par de horas después de comer, y viajamos en el techo de la camioneta, para disfrutar más la vista. Fue excelente. Al llegar nuevamente a Uyuni, ya no teníamos demasiado que hacer. Mi hermana y yo nos lavamos los pies en palanganas en la terraza del hostel y salimos para ir a comer algo. El almuerzo nos había llenado sólo el agujero de las muelas. Paseamos por la ciudad, sacamos pasajes para Tupiza la mañana siguiente a las 6, un poco de llamados, Internet y volvimos a comer, esta vez, para la hora de la cena. A dormir temprano… había que madrugar!
Me despierto. Se me seca la garganta y no puedo respirar. Esa fue la única razón por la cual me levanté temprano y no dormí hasta el mediodía. Miento. La otra razón era porque quería ver si podíamos hacer la excursión al Salar ese mismo día. Lamentablemente no fue posible, porque necesitábamos ser 7 personas para que la 4x4 saliera, y nos faltó quórum… y tampoco desayunar en el hostel, ya que teníamos que avisar la noche anterior para que lo prepararan.
Salimos a comprar galletitas y agua para unos mates de desayuno. Luego a pasear por Uyuni. En el camino nos volvimos a encontrar con unos chicos del tren, que buscaban hacer también la excursión al Salar. Coordinamos con ellos para el día siguiente y los confirmamos en la agencia. Todos juntos fuimos a almorzar a un restaurant que pronto se nos convertiría en hábito… Los spaghetti cuatro quesos estaban muy buenos.A la tardecita, después de una mini siesta, caminamos todo Uyuni hasta el cementerio, enclavado en un paraje totalmente desolado, donde parecía terminar el paisaje como un escenario de una película. Al volver al hostel, sentí que había caminado extensos kilómetros y no sólo un par… El cansancio se siente más rápidamente a mayor altura, y éstos son
Nos levantamos relativamente temprano y desayunamos en la puerta, con dos chicos que eran nuestros vecinos. Mate va, mate viene (cerveza para algún resacoso…), partimos luego los cuatro del grupo estable al Paseo de los Colorados. Este camino comienza por el Cementerio de Purmamarca, también lugar pintoresco por las típicas flores artificiales de mil colores que colocan en las tumbas y porque se ubica en subida al cerro. Son unos
Tilcara – Jujuy
Tilcara fue nombrado así por los indígenas del mismo nombre que la habitaron, parte de los omaguacas, y que construyeron allí la fortaleza más importante del lugar. El pueblo se asienta a orillas del río Huasamayo (también se puede leer en algunas partes, Guasamayo). Desde 1593, se dieron al mismo tiempo la encomienda (a manos de Francisco de Argañaraz, fundador de San Salvador de Jujuy) y el cacicazgo (herederos de Viltipoco, cacique de los Omaguacas). En los últimos años, Tilcara se convirtió en centro turístico para gente de todo el país e incluso extranjeros.
Con la ventaja de haber visitado antes (al menos yo), nos dirigimos sin dudar al hospedaje Al fin llegamos. Allí, a más de
Nosotros no teníamos demasiado tiempo (pues el Pucará cierra sus puertas a las 18), pero a los pies del cerro funciona un museo (y hay quienes dicen que el de la ciudad de Tilcara, el Museo Arqueológico, es imperdible… no tuve el gusto aún, pero ya habrá momento) y también un jardín botánico de altura, con plantas típicas de la región del altiplano. Sí… cactus de todas formas, tamaños y colores… Para hacerlo con tiempo y no perdérselo.
Volvimos al hospedaje. Intenté dormir un ratito, después de unos mates, pero estaba tan extremadamente pasada de cansancio que no pude! Me mantuve acostada todo lo que aguanté. Pero no fue mucho. Minutos después me reactivé y salí a caminar por Tilcara con mi hermana. Pronto se hizo la hora de cenar y saciamos nuestro antojo de milanesas napolitanas con papas fritas, en una peña restaurant. Zarpados platos que desbordaban comida, nada económico… pero riquísimo! Paseamos después de comer un rato más, los chicos buscaban bar para cervecear un poco, se largó a llover, y yo me fui a dormir… Era más o menos la 1 de la mañana.

El: Carlos Castellanos
Ella: María del Valle Cabrera
Padre: Manuel Feito
Peter Pan: Juan Manuel Besteiro
Sombrerero: Diego López
Sastre: Juan José Bustos
Cenicienta: Nadia Goldman
Idea Original: Roberto Planta / Libro: Matías Puricelli / Música original y Letras: Francisco Ruiz / Diseño y realización escenográfica: Martín de Amézola / Diseño y realización de vestuario: Soledad Arabito / Diseño de luces: Matías Puricelli y Martín de Amézola / Fotografía: Ignacio Ravazzoli / Diseño gráfico: Karina Hernández / Asistencia en dirección: Ana Laskowski / Coach Vocal: Javier Scarpatti / Prensa: Daniel Falcone / Producción general: Carlos Márquez / Dirección musical: Francisco Ruiz / Dirección general: Matías Puricelli
Sinopsis:
El espejo es la historia de un niño de extrema fealdad que vive en su cuarto encerrado porque sus padres no lo dejan salir.
A lo largo de su vida fue creando una relación estrecha con los personajes de los cuentos que siempre leyó. Peter Pan, El Sombrerero, Un Sastre, La Cenicienta... Son ellos quienes deberán ayudarlo a decidirse.
Llega un momento en el que el cuerpo le pide irse. Pedirle la libertad a sus padres o escaparse, animarse a dejar lo único que tuvo a su alrededor. En medio de esta crisis alguien pide ayuda, hay alguien más en el mundo con su mismo dolor.
Una historia melancólica, con destellos de magia, de alegría, de tristeza, que cuenta un cuento que todos tenemos guardado en algún lugar de nuestra vida.
El Espejo... Dime Qué Ves
Te digo qué veo, entonces... Veo un drama musical, tal como lo etiquetan en sus promociones. Veo una sala llena de gente a la que le gusta el teatro y la música. Veo una excelente obra, con una valoración totalmente positiva de mi parte; muy buenos creadores, muy buenos realizadores...
Pero El Espejo no es sólo esto que veo, sino mucho más. Detrás de lo que se ve, delante y por todos lados, esta obra es un cuento de niños para los que nos resignamos a crecer (a pesar de una natural resistencia en el alma) al menos en algún aspecto.
Develando información que no va a aparecer por ahí, hace un par de años se había estrenado El Espejo (así, a secas), con el mismo libro de base, música y director, Matías Puricelli, sin que hubiera trascendido tanto como ahora... A mí me había dejado con la sensación de que le faltaba algo, tal vez un poquito de presupuesto, tal vez un poco más de garra en prensa, o quizás alguna otra cosa que yo no sé. Pero estos detalles pasados no todos los saben...
Lo importante es que esta vez un segundo espejo nos ofrece mucho más. Nuevos actores nos muestran todo aquello de lo que son capaces, cantan, emocionan, enternecen, hacen reír... Se destacan Carlos Castellanos (el protagonista, el niño feo) y Manuel Feito (su padre). Del resto sólo diré que saben acompañar muy bien, algunos mejor que otros, como es el caso del Sombrerero y el Sastre, cuyas desopilantes actuaciones logran sacarnos de los lugares comunes de un drama, dirigiéndonos naturalmente a alguna que otra carcajada o risa sonora. Me interesa mucho el tratamiento que se le dio al personaje de la Madre del protagonista. En el primer Espejo, la madre estaba representada por una actriz, participando en la pieza normalmente. En este nuevo Espejo, este personaje no ha desaparecido, sólo no es representado por nadie, es sutilmente sugerido por un elemento simbólico de la escenografía. Esto es realizar un cambio positivo. Anteriormente, cuando la madre dialogaba con su hijo y con su marido, llegaban momentos en que la violencia expresada por la escena misma se convertía en algo difícil de asumir con tranquilidad por parte del espectador. Había algo en todo eso que terminaba por chocar un poco, aunque no se dijeran palabras fuertes o groseras, la tensión era mucha y se transfería al público, incomodándolo en algunos casos, hasta donde yo sé. La "madre sugerida" ahora, es un elemento aún presente como fuerza dominante de la historia, como una sombra que somete al resto de su familia a sus decisiones y de quien deben despegarse para poder salir adelante... Pero sin incomodar a nadie... Para mí, era lo que debía hacerse.
La música a manos de Francisco Ruiz, constituye un tema aparte, ya que suma hasta terminar de redondear este producto en un nivel muy alto para lo que se considera dentro del ámbito del under teatral. Letras que suman fuerza y personalidad a las voces, música que suma expresión a las imágenes que se despliegan ante nuestros ojos... Aquí es donde se nota que un buen trabajo en conjunto en dirección general y dirección musical, da un resultado excelente. Se nota que trabajaron bien y que hay que conocerse mucho para lograr una obra casi perfectamente amalgamada y con tan pocas fallas como ésta.
El vestuario es adecuado como tiene que ser, sin hablar de más, los trajes los disfrazan al punto de permitir que el actor se convierta en el personaje. La iluminación es más que soberbia! Luces que no están ahí para que podamos ver nada más, sino también para que podamos imaginar, jugar con la historia y meternos en ella, matizando perfectamente cada escena y lo que busca expresar...
En resumen, "El Espejo, Dime Qué Ves" es un muy buen producto teatral que nos permite seguir apoyando a quienes recién comienzan, depositando nuestra confianza en ellos completamente pues sabemos que con gente como ellos vamos a seguir teniendo ofertas de esta excelencia y esfuerzo notable en escena. Una excelente muestra de sus capacidades creativas. Como decían sus maestras: están felicitados, sigan así!
